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Por: Redacción deportes EE

El portugués anotó los tres goles del equipo italiano que accedió a los cuartos de final tras imponerse por 3-0 para un marcador global de 3-2.

No fue el mejor partido de Atlético de Madrid, el equipo que casi siempre apela al pragmatismo cuando juega fuera de su casa. Sí fue el día de Cristiano Ronaldo y de Juventus, pero sobre todo del portugués, el hombre que a lo largo de su carrera le ha anotado 22 goles al club colchonero y que esta vez tomó el liderazgo para remontar una serie que muchos daban por perdida, para meter a la Vecchia Signora a los cuartos de final de la Champions League.

Un cabezazo sobre la humanidad de Juanfran al minuto 27, otro en una muestra de técnica perfecta, que sacó Jan Oblak cuando la pelota ya había cruzado la línea de gol (la tecnología dio una mano para validar el tanto que sí fue), y por último un cobro desde los 12 pasos impecable para desatar la alegría en Turín, para que volviera el “yo estoy aquí” de uno de los mejores jugadores de la última década.

Cristiano Ronaldo recuperó la memoria y fue ese jugador incómodo que brilló con Real Madrid, el que cambió de banda cada vez que quiso y el que fue letal cuando tuvo que serlo, demostrando que posee la virtud de la paciencia y que solo era cuestión de segundos para tener unas cuantas opciones. Tuvo tres y en todas la pelota fue adentro.

El rostro impávido de Diego Simeone en el banco de Atlético de Madrid lo dijo todo: otra vez CR7 se interpuso en su camino, en esta oportunidad en los octavos de final y no en la disputa por el título, algo que no quita lo doloroso del momento.

Goleada para Juventus, marcador global de 3-2 y tiquete al grupo de los ocho mejores del torneo más importante de clubes en el mundo. Y todo de la mano de Cristiano Ronaldo, el hombre que, sin importar la camiseta que lleve puesta, siempre le hace daño a Atlético de Madrid (el club español tuvo al colombiano Santiago Arias durante 77 minutos de juego).